Revista Mercado: El fraude en la empresa...

La mayoría de los empresarios considera que el fraude no solo golpea de manera directa el patrimonio de la empresa sino que, además, tiene un alto impacto en la rentabilidad.

Ernest & Young y Mercado realizaron una encuesta a finales de agosto del 2009, entre CEO, CFO y gerentes de distintas áreas de empresas de ramos diversos para conocer cual es la percepción que tienen sobre el fraude, los riesgos que entraña y las formas de prevenirlos.

En este sondeo, dos de cada diez entrevistados (20,5%) reconocieron haber sufrido algún tipo de fraude en el último año, mientras que el 32 % admitió que no puede decirlo a ciencia cierta.

En dos de cada 3 de las empresas victimas de fraude, este fue cometido a través de la complicidad entre empleados de la propia compañía y personas de afuera.

En casi la mitad de los casos (44,4%) el delito fue robo de archivos. Además, una tercera parte (33,3%) fueron victimas de falsificaciones de productos o sabotajes, en una de cada cinco (22,2%) fraude de estados financieros, también en una de cada cinco se registraron sobornos y coimas, o se pagaron sobreprecios.

El robo y la manipulación de información confidencial lidera el ranking de temores con un 65,9% del total de los entrevistados que lo menciono como uno de los riesgos a los que considera que podría estar expuesta la empresa.

Mas de la mitad (59,1%) cito la posibilidad de que se produzca colusión entre empleados propios y gente ajena a la compañía, un poco menos menciono el robo de activos (43,2%) y la posibilidad de que corran sobornos, coimas y/o sobreprecios, uno de cada cinco hablo de falsificación de productos y el sabotaje (20,5%).

Herramientas de detección y prevención.
Los controles y las auditorias internas persisten como los reyes de la detección de fraudes tanto en el imaginario como en los hechos.

Casi tres cuartas partes del total de los encuestados (72,7%) dijo que la auditoria interna es el principal procedimiento utilizado in house, mientras el resto se inclina por las auditorias externas. Además uno de cada seis confirmo que en sus compañías existen líneas de denuncias telefónicas y online. Los equipos de análisis y especialistas de fraude son poco menos que una rareza, solo el 9,1% de las empresas consultadas los tienen.

En mas de la mitad de los casos de fraudes detectados (55,5%) fueron útiles los informantes internos que usaron alguno de los canales de denuncia instalados (telefónico o vía Web), también usados por informantes externos en una tercera parte (33,3%) de los delitos encontrados.

Impacto en la facturación.
En todos los casos, las maniobras ilegales afectaron a menos de 5% de la facturación de la compañía, al menos según los que afirmaron los entrevistados. De todos modos, hay fuerte dispersión en los montos involucrados: si bien una tercera parte de las situaciones de fraude fue por menos de U$S 10.000, en otra quinta parte implico un desfalco de mas de U$S 500.000. El resto se reparte entre los que sufrieron un perjuicio de entre U$S 10.000 y 50.000 (22,2%), de entre U$S 50.000 y 100.000 (11,1%) y de entre U$S 100.000 y 500.000 (11,1%).

Prevención.
En cuanto a los procedimientos mas adecuados para la prevención, los primeros lugares los ocuparon la confección de un código de ética y políticas antifraudes (61,4%), las investigaciones sobre actividades sospechosas (59,1%) y el mantenimiento de una línea de denuncias telefónica y online (45,5%).

Conclusiones.
Según Aldo Oscar Pelesson, socio de la división Advisory Services de la firma de auditoria Ernest & Young, y Alejandro C.J. Menzani, gerente de la misma división, contadores públicos egresados de la UBA y especialistas en el tema, las compañías que no mejoran sus controles internos en función de los fraudes ocurridos, es mas que probable que los vuelvan a sufrir en el futuro.

Un alto porcentaje de los procedimientos utilizados por las empresas para combatir el fraude se centra en las auditorias internas y externas. Sin embargo, el desarrollo de un proceso de prevención, que seria el más acertado, dista bastante de los criterios utilizados para una auditoria interna o externa.

Existen procedimientos específicamente establecidos y operados para prevenir y detectar posibles fraudes. Estos procesos van mas allá del control interno y están enfocados primordialmente a identificar alertas lo antes posible para mitigar el efecto de un posible fraude sobre la compañía.

Estos pueden incluir, entre otros y a modo de ejemplos, los siguientes: líneas de denuncias anónimas; desarrollo, monitoreo y análisis de los indicadores de fraude, así como de reportes de excepción; entrevistas con empleados, clientes y proveedores; monitoreo de comunicaciones internas. 

FUENTE: Revista Mercado, Septiembre/2009